Con el agua se cultiva la tierra, se producen alimentos, se transforman las materias primas, se garantiza la agricultura, la ganadería y la industria, y se unen pueblos y comarcas.
El agua en su espléndido existir nutre a la tierra, sofoca al fuego, asciende a las alturas, altera la atmósfera y reina bajo la eternidad de los cielos.
Los poetas le han otorgado al agua el simbólico nombre de ORO AZUL que coexiste con el petróleo, llamado ORO NEGRO.
La humanidad está amenazada por el peligro de la sed que parece proyectar su sombra siniestra sobre toda la población mundial.
El agua, sobre todo el agua dulce está desapareciendo, a pesar de que ella ocupa la ¾ partes de nuestro planeta.
Parece increíble en esta época de globalización y grandioso progreso, científico y tecnológico saber que el agua es desperdiciada de modo criminal por el hombre. El hombre la derrocha y la contamina sin darse descanso, con la irresponsabilidad del pez que envenenaba constantemente el agua de su pecera.
Cada día es mayor el número de personas que carecen de agua. Aunque parezca increíble, en la actualidad más de mil doscientos millones de personas en el mundo no pueden disfrutar de las excelencias del agua potable. Tal cantidad puede comprobarse fácilmente y es realmente una tragedia. No tienen agua potable para beberla ni siquiera para lavarse las manos.
En el Perú, apróximadamente 7 millones de habitantes sufren el problema de no contar con agua potable. Sólo pueden, en muchos casos usar agua de los ríos y lagos que están contaminada por efecto de los desperdicios industriales que se derraman en ella, convirtiéndola en un veneno de marcha lenta, que al final causa la muerte.
La tragedia es de tal volumen que cada 8 segundos muere en el mundo un niño, y cada año mueren 11 millones de niños por falta de agua potable o por tomar agua contaminada.
No olvidemos que sin el agua es imposible la vida. El día que desaparezca el agua, desaparecerán todos los seres vivientes y nuestro planeta se convertirá en un desierto en el cual la vida jamás volverá a palpitar.
En la actualidad causa alarma y espanto comprobar que el agua de los ríos, lagos y témpanos está desapareciendo. Incluso las aguas más caudalosas del mundo están bajando de volumen y los glaciares están desapareciendo poco a poco. Causa espanto saber que el 97% del agua existente en el mundo es agua de mar y sólo el 3% es agua dulce.
A nivel de todo el mundo existen centenares de empresas conectadas con el agua, pero la mayor parte de ellas la tratan como si fuera una mercadería afectada por la ley de la oferta y la demanda. Lo peor de toda esta situación es que la mayor parte de las empresas amos, sátrapas y barones, conectadas con tan vital elemento comercian con ella y la han convertido en objeto de millonarias ganancias.
Los defensores del agua están en minoría frente a los explotadores de ella. El agua brinda en la actualidad ganancias superiores a las que proporcionan otros productores de riqueza. Este cuadro les ha permitido a decenas de imparciales analistas revelar que la disputa por el agua causará en el futuro graves conflictos.
La naturaleza produce agua gratis, pero la avaricia la ha convertido en una mercancía que proporciona inmensas ganancias a quienes la explotan pegándole un feroz puntapié a la ética. Parece mentira que los precios más bajos del agua potable los pagan los pudientes y los pobres pagan los precios más altos, a pesar de que les brindan agua contaminada. Se ha olvido por completo que el agua es un derecho humano universal y patrimonio no negociable de toda nación al que nadie debe renunciar.
No olvidemos que en promedio los pudientes pagan $. 0.30 por cada metro cúbico de agua y por esa misma cantidad los pobres, es decir la mayoría, paga nada menos que $ 3.00 pero por agua contaminada.
El Perú no cuenta con un “Código de Aguas”, tal como el que existe en otras naciones. Esta ausencia ha motivado que los tiburones, dueños de la explotación del agua devoren a millones de consumidores, convertidos en inofensivas sardinas. El número de explotadores es cada vez mayor y todos ellos se embolsìan a diario millonarias ganancias.
En las páginas de mi libro me he permitido denunciar a entidades de tanto prestigio como el FMI, BM, el Banco Asiático de Fomento, el Banco Europeo de reconstrucción... pareciera que se han convertido en co explotadoras del agua potable, causándole graves daños a la mayor parte de la población global.
En el mundo vinculado con el agua potable existen en los 5 continentes un grupo todopoderoso de piratas y corsarios del agua que hacen flamear sobre el mundo la bandera de los antiguos asaltantes del caribe.
Todos estos zares del mal se están repletando los bolsillos de dinero mal habido privatizando y concesionando maliciosamente el agua. Todo este panorama está descrito en mi libro con minucioso detalle. A través de este cristal podrán Uds. advertir fácilmente la gravedad del problema. La explotación del agua brinda ahora mayores ganancias que la explotación del petróleo y no faltan quienes aseguran sin exagerar que las futuras guerras serán por la posesión, principalmente de las aguas de ríos y lagos.
Entre las grandes grandes empresas trasnacionales del agua figuran, entre otras conocidas organizaciones las afamadas Pepsi Cola, Coca Cola, Nestlé y Danone. Todas ellas obtienen ganancias propias de las mil y una noches.
La verdad es que en muchos lugares falta el agua potable, pero sobran las bebidas de estas 2 industrias.
Causa también sorpresa saber que más de la mitad de la población total del mundo no tienen ahora acceso al consumo de agua saneada.
Parece realmente increíble que en muchos países, sobre todo del oriente, exista mas petróleo que agua y es también increíble que los barcos venidos de otras latitudes desembarquen petróleo y retornen a sus puertos de origen llevando en sus inmensas bodegas agua del río Amazonas, el más caudaloso del mundo.
Cada día es mayor la población terrestre y cada vez es menor la existencia del agua. A medida que se acrecienta este problema estará en mayor peligro la vida sobre el planeta tierra.
La sed amenaza a todo ser viviente porque sin agua la vida es imposible. A pesar de esta verdad ecológica, el hombre envenena cada día con más tesón el agua que le permite vivir.
Algunas empresas mineras envenenan a diario ríos, lagos y lagunas, matando fauna y flora.
El agua también se contamina por la utilización inadecuada de abonos en la agricultura que a la larga se convierten en un veneno mortal.
El número de bocas que piden alimentos crece a ritmo desmesurado pero los alimentos cultivados con agua disminuyen cada vez más porque ella es cada vez menor en el planeta. No olvidemos que sin agua todo cultivo es imposible y cuando ella falte no habrá, en consecuencia, alimentos para nutrirse.
Al igual que el petróleo, el agua se está convirtiendo en fuente segura de variados tipos de discordia y conflictos de todo género, no solo entre las ciudades de un mismo país, sino también, entre naciones que amenazan agudizar sus enfrentamientos en un cercano futuro, convirtiéndolos en sangrientas guerras. En tal sentido, un vaso de agua llegará a costar diez veces más que un vaso de oro líquido.
En cuanto a la concesión y privatización del agua hay que pronunciar un rotundo ¡no!
Se calcula que en los próximos 20 años, 8 mil millones de personas se dividirán la misma cantidad de agua que hoy disfruta la totalidad de la población. Tal como se puede apreciar la falta de agua será en el futuro tan trágica como las 7 plagas que afligieron al Egipto en los tiempos en que vivió Moisés.
¿Qué hacer frente a estos gravísimos problemas? Las soluciones son múltiples y no tan complejas como pueden parecer. Si la ética fuese una virtud propia de todos los hombres, las soluciones serían posibles solo con buena voluntad. Por desgracia, la corrupción, la avaricia, la glotonería por las ganancias y el vicio superabundan a nivel de todos los estratos sociales. En consecuencia, es necesario en primer lugar comprender que la ausencia de agua acabará no sólo con quienes la explotan sin sufrir remordimientos. También acabará con quienes en la actualidad sufren perpetua sed.
¿Es posible la solución de todos estos gravísimos problemas? Por supuesto. La solución es fácilmente detectable y solamente exigen que existan decisión y buena voluntad. En LA TRAGEDIA DEL ORO AZUL, se brinda a cuantos estudian, la problemática del agua soluciones dignas de ser tomadas en cuenta y que es posible aplicar en cualquier parte. Todos estos pormenores se dan a conocer en el libro “La Tragedia del Oro Azul – El Agua es Vida”.
Tan sólo deseo prestar por mandato de mi conciencia un vital servicio a la humanidad sufriente.
El libro está prologado por un nutrido grupo de ilustres estudiosos de la realidad mundial, pertenecientes a 18 países de Iberoamérica.
El agua es dueña de nuestra vida, mansión de nuestra existencia y componente primordial de la materia viva, es sangre de la tierra, elixir de los campos, motor de la madre naturaleza y corazón de la industria.
¡Hombres y mujeres de los cinco continentes mantengámonos en pie de alerta para evitar todo tipo de privatización y concesión de la preciada agua dulce que hoy es posible denominar con certera precisión con el poético calificativo de oro azul.
Invocamos en nuestra acción que es la acción de todos Uds. a solicitar la protección divina de Dios Todopoderoso.
No olvidemos jamás: el agua es transparente y opaca, invisible o visible, veneno o alimento. Es el principal componente del cuerpo humano. Puede ser dura al tacto o quemar como si fuera fuego. La vida es tan sólo una forma del agua. La vida se originó en el agua y está compuesta de agua. La importancia del agua es tal que a nuestro planeta deberíamos llamarlo Agua en vez de Tierra. El agua es vida y la vida es agua.
El día que el agua desaparezca:
- Menudearán las enfermedades intestinales y se acrecentarán los males propios de la piel y de las vías urinarias.
- La vida en la tierra ya no será posible, porque la destrucción del medio ambiente llegará a un punto irreversible.
- La apariencia de la población será horrorosa y por las calles deambularán espectros carentes de perfil humano.
- Veremos a hombres y mujeres, jóvenes y ancianos con cuerpos desfallecidos. Todos ellos estarán increíblemente arrugados por la sequedad de su piel. La piel, tanto del hombre como de la mujer, estará cubierta de llagas: los jóvenes de 20 años parecerán tener 70 otoños.
- Lavar ropa será un lujo y se utilizarán sólo ropas desechables.
- Los asaltos por agua serán cotidianos. Los asaltantes pedirán agua en vez de vida, cada vez que amanecen a sus víctimas.
- Desaparecerá todo vestigio vegetal, la tierra calcinada se agrietará y será imposible recrearse con el verdor vegetal y el canto alegre de jilgueros y ruiseñores.
- La pesca en lagos y ríos será sólo un recuerdo.
- Las empresas que despojarán de sal al agua, serán fuente principal del trabajo.
- Los ríos y lagos sobrevivientes estarán severamente vigilados por el ejército.
- Será un lujo pegarse un duchazo y la gente se aseará con toallas humedecidas con aceites minerales.
- El mundo se dividirá cada vez más entre las naciones ricas y pobres, por efecto del agua.
Llegará el trágico momento en que sobre la tierra resquebrajada se cubrirá de cadáveres grotescamente devorados por nauseabundos buitres y la tierra tendrá un tristísimo color gris.
La vegetación habrá desaparecido en su totalidad y sobre el perfil de las rocas silbará el viento emitiendo una flagelante canción. En ese fúnebre final de la humanidad sólo será posible advertir sobre la superficie terrestre a los alacranes que sobrevivieron a la hecatombe nuclear de Hiroshima y Nagasaki.
El reconfortante tintineo de la voz humana ya no será posible escucharlo. Un sobrecogedor silencio circundará la tierra y el único culpable de este alarmante fin será el hombre, actual amo y señor del Planeta Tierra. De nada le habrá válido la inteligencia que le otorgó Dios Todopoderoso puesto que ha hecho mal uso del don del raciocinio que se le brindó gratuitamente sin pedirle nada a cambio.
Ojalá que los futuros conflictos bélicos ocasionados por el agua puedan evitarse para librar de la muerte a millares de personas o, caso contrario, el hombre será a la postre víctima de su insana estupidez.
Lima, 30 de junio de 2006
Teodosio A. Palomino