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Otro grupo de magnates del agua son los barones de la industria del agua embotellada. En la actualidad, este sector es uno de los más afortunados y menos controlados del mundo industrial. En los años setenta, el volumen anual de agua embotellada y comercializada en todo el mundo fue de 1000 millones de litros. |
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| Barones: |
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 Nestlé.
 Pepsi Cola.
 Coca Cola.
 Danone Environment.
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Antes del año 2000 las ventas anuales de agua embotellada ascendieron a 84'000 millones de litros, de los cuales el 25% se comercializó y se consumió fuera de los países de origen. Aunque el agua embotellada ofrece unas garantías esenciales en muchas zonas del mundo, es también uno de los más pingües negocios de la vida industrial, pues se vende el agua, como mínimo, a un precio medio que es 1,100 veces superior a la extraída de un grifo.
Todos los análisis coinciden en señalar que la industria del agua embotellada ha crecido a un ritmo desmesurado. En el año 2000 las ventas de agua embotellada en todo el mundo se cifraban en torno a los 22'000 millones de dólares americanos. En el año 2003, dichas ventas han ascendido a 46'000 millones de dólares. |
La empresa transnacional Nestlé es líder mundial en agua embotellada, con no menos de 68 marcas, seguido por los colosos de la Pepsi Cola, Coca Cola y Danone, organizaciones de renombre mundial y adalides indiscutibles en el terreno de la propaganda espectacular, masiva e intercontinental. En la mayoría de los países industrializados, la principal línea de productos Nestlé es conocida, en estos ámbitos, con el nombre de Nestlé Pure Life, que produce, según se sostiene, agua de grifo purificada a bajo costo, añadiéndole elementos minerales, y que vende con el slogan de “pura y natural”. El agua embotellada de Pepsi Cola se comercializa con la marca de Aqua Fina, y la de Coca Cola con el nombre de Bon Aqua. Según se afirma, ambas se limitan a extraer aguas de los grifos municipales y les añaden minerales para comercializarlas como agua enbotellada.
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En los últimos años, los barones de las bebidas populares han ampliado sus operaciones a Latinoamérica, en busca de nuevas oportunidades en un mercado en pleno y sorprendente desarrollo. Allí Coca Cola ha logrado beneficiarse de su extensa red de plantas de embotellamiento. México, según los analistas de inversión de J.P. Morgan, es el segundo país productor de agua embotellada, per cápita, después de Italia. Coca Cola posee una vasta red de 17 empresas de embotelladoras de agua, frente a las 6 de Pepsi Cola. En Brasil, Coca Cola dispone de 19 compañías de embotellado y comercializa la marca Bon Aqua de agua mineral desde 1997, la compañía pretende incrementar agresivamente su cuota de mercado de agua purificada. Coca Cola tiene proyectos similares en Chile, donde domina el 31% del mercado del agua mineral y el 69% del vinculado a los refrescos.
En sólo un año las empresas explotadoras del agua embotellaron 100 mil millones de litros, los cuales exigieron la elaboración de mil 500 millones de toneladas de botellas de plástico.
Aunque las empresas transnacionales Coca Cola y Pepsi Cola son vastamente conocidas en todo el mundo, esto no garantiza según algunos voceros que los productos contengan agua potable en perfectas condiciones. No faltan quienes dicen que ambas procesan el agua municipal con un sistema especial de filtros, añaden minerales y después comercializan el producto como agua de mesa purificada. Aunque los sistemas de filtrado que utilizan eliminan más impurezas que los servicios municipales de agua, nadie garantiza que el agua embotellada por estas empresas sea, perfectamente, apta para beber. Además, tanto Pepsi como Coca Cola han protagonizado sonados casos de contaminación y otros problemas relativos a la calidad del agua. En 1999, por ejemplo, las botellas de Bon Aqua de la Coca Cola debieron retirarse del mercado por contener moho y otros contaminantes. Es más, desde el Estado de Chiapas, en México, hasta el de Kerela, en la India, existe una creciente oposición popular contra la repercusión de ambas multinacionales en la dilapidación y contaminación del sistema de agua.
Bajo la marca “Free World”, el grupo peruano Ajegroup, que en México produce el refresco Big Cola, sacó al mercado nacional su agua natural embotellada, para competir por un negocio de $ 4 mil millones por un consumo de aproximadamente 16 mil millones de litros al año. Alfredo Paredes, gerente corporativo de comunicación de Ajegroup, informó que después de haber cancelado su proyecto de cervezas por los impuestos onerosos que se iban a aplicar a estos productos, se tomó la alternativa de arrancar el proyecto de agua en México. Ajegroup participa ya en este negocio en Venezuela, Ecuador y Perú con la marca Cielo. Señalan que esta bebida estará entre el 25% y 30% por debajo de la competencia. |
La producción de esta bebida Cielo se realizará en sus plantas de Puebla y Monterrey, y su presentación será de 600 mililitros. En una primera etapa se distribuirá a los Estados de México, Puebla, Veracruz y Ciudad de México.
Es importante comprobar que los abusos y las actitudes negativas cometidos en el mandato y trato del agua están regidos no sólo por la irracionalidad sino también por la ambición, el egoísmo y la indiferencia que se suele ostentar en la esfera de la marginación social. Es penoso anotar que los mayores beneficiarios del agua suelen ser elementos dotados de condenable afán lucrativo.
El problema es un asunto de mercado. La explotación surge apoyada en la demanda. El público consumidor debe comprender que el agua que compran a precios exorbitantes no es mejor que el agua salida del grifo. De comprenderse este problema a cabalidad, no habría negocio para dichas empresas.
En muchos casos el consumo del agua embotellada es un símbolo de status y de tal suerte se centra en los estratos medios y elevados. La debilidad reside en los gobiernos que permiten esta costumbre sin imponer un canon a las empresas explotadoras. |
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